EL PRINCIPE DE PAZ
Nuestro ministerio es un proyecto de evangelización de respuesta directa

 

PLANTEAMIENTO DE NUESTRO PROBLEMA:

Según el ciclo congregacional:

¿Por qué la Iglesia Metodista Unida El Principe de Paz está en declive, en vez de estar en crecimiento y con un fuerte avivamiento?


HIPOTESIS DE LA POSIBLE CAUSA DEL PROBLEMA:

La Iglesia Metodista Unida El Principe de Paz está en decadencia, porque los miembros, como congregación cristiana, han abandonado el principio bíblico de conducir y presentar personas a Cristo a través del vangelio. 

Es decir, se ha dejado de lado la labor de presentar las buenas nuevas de salvación a quienes todavía no gozan del regalo de la vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor (Jn. 1: 40-42. 45-51), próposito para el cual se organizó la iglesia en el barrio San Felipe en Del Rio, Texas: “Los primeros pobladores fueron todos del interior de México, gente agricultora, entre ellos venía un hombre de edad madura, llamado Felipe Ortiz, quien en su casa organizara los cultos evangélicos. 

El Hno. Felipe Ortiz, laico fundador del ministerio, dejó en sus nueve hijos la mejor herencia en el mundo, el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, incrustado en sus corazones” (Centenario La Historia del Metodismo en San Felipe, Del Rio, Texas, pág.2).

Por su parte, del primer pastor, el Rev. Ramón Villegas Palomares, se dice: “Llegó a conocer las Sagradas Escrituras, y por ellas fue conducido a Cristo Jesús, quien le salvó de todos sus pecados y le hizo una nueva criatura de corazón y de vida. Dando pruebas evidentes de su conversión llevando a sus compatriotas las buenas nuevas de la salvación por gracia de Dios, por mediación de nuestro Señor Jesucristo y por la eficaz obra del Espíritu Santo” (Idid. Pág. 13). 

Hace 96 años sucedió el primer avivamiento: “Durante el pastorado del Rev. Adolfo R. Cárdenas (1912),  y según las estadísticas de ese año, la membresía de la congregación comenzó a aumentar como nunca antes y como pocas veces llegara a aumentar” (Idid. Pág. 17). 

Fruto de la labor ministerial que se estaba haciendo desde antes, como lo confirma el siguiente testimonio: “Estoy verdaderamente agradecido al Señor, porque los miembros de la iglesia de Del Río fueron instrumentos en las manos de Dios para la conversión de todos mis familiares, yo fui bautizado el 26 de enero de 1902. 

El Señor bendiga la memoria de los obreros laicos de esta amada iglesia; después de Dios a ellos debemos mucho de lo que somos... obedientes han podido mantener ondeando el pendón del evangelio” (Idid. Pág. 25).

Como podemos deducir, no importa la época en la que estemos viviendo ni las personas que estén dirigiendo, si hay armonía, disponibilidad y fidelidad al evangelio, el crecimiento saludable de la congregación sucede: “Los hermanos respondieron a mis invitaciones, se animaron, la asistencia a los servicios aumentaba, las finanzas mejoraron, los compromisos conferenciales se cubrieron y con frecuencia el tesorero llamaba para decirme lo liberal que habían sido las ofrendas” (Idid. Pág. 27).

La razón para mantener a la iglesia viva tiene un método consistente. Cuando ha habido avivamiento siempre se ha hecho lo siguiente: “La primera tarea fue Relacionarnos con cada una de las familias... luego se iniciaron las actividades enfatizando las diferentes áreas del programa de la Iglesia: Evangelismo, Discipulado, Finanzas, etc.” (Idid. Pág. 29).

Como poner en duda las razones por las cuales sucede el avivamiento, si los testimonios son abundantes: “Mi dedicación constante a la obra, adquirió más experiencia y me gozaba trabajando en la viña del Señor... Establecí una escuela diaria que se llamaba ‘Escuela Misionera’, cuyo propósito principal era el de Evangelizar. 

Fueron amplias avenidas de oportunidades para llevar el Evangelio a los hogares... Nuestros antepasados nos han dejado una herencia en que por su instrumentalidad, aprendimos que en Cristo Jesús, la nave de nuestra fe, no sufrirá naufragio alguno” (Idid. Pág. 32).

Cuando se hace el trabajo evangelizador, no sólo crece y se aviva saludablemente la iglesia local, sino que las semillas de los frutos llegan muy lejos: “A partir de 1936, se formó un buen grupo salidos de Del Rio, de la Iglesia Metodista, quienes construyeron la Iglesia Metodista en San Angelo” (Idid. Pág. 43). 

Un miembro de la Iglesia Metodista de Del Rio, fue el promotor del nuevo edificio de la Iglesia Metodista Unida en Eagle Pass.

Y muchas más experiencias y testimonios  han sucedido durante la historia de la Iglesia Metodista El Principe de Paz, cuando los miembros de la Iglesia han tomado en serio la labor de evangelizar en obediencia al mandato de Cristo: “Id y haced discípulos... enseñándoles” (Mt.28:19-20). 

Si hacemos lo mismo hoy, el avivamiento también empieza a suceder hoy. La decisión está en nuestras manos.

Estamos al filo de la oportunidad para de nuevo dejar estampado en las huellas de la historia un nuevo episodio de la Iglesia Metodista Unida El Principe de Paz, con un ministerio adaptando a las circunstancias actuales de los signos de los tiempos que nos ha correspondido vivir aquí y ahora. 
 
 
 

 
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